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18
Abr
El silencioso regreso de las concesiones de hospitales
Se ajustó el modelo, se usa otro nombre y hay razones financieras de fondo. Pero la formula no convence a los gremios. Fue una de las políticas más debatidas en el sector salud en el gobierno anterior. Tanto así, que su uso terminó por desecharse. En el programa de campaña del Presidente Sebastián Piñera no se menciona, pero su aplicación es uno de los primeros anuncios hechos por el ministro de Salud, Emilio Santelices. Las concesiones de hospitales están de vuelta, pero bajo una nueva forma… y un nuevo nombre.
 
Las autoridades quieren evitar fricciones con los gremios de salud y otros actores que públicamente se han opuesto al uso de las concesiones para reducir el déficit de infraestructura hospitalaria. En el gobierno tienen una razón de fondo para impulsarlas y también para ser cuidadosos: es la única forma de financiar nuevos hospitales “con sello Piñera” que se entregarán en el próximo gobierno, así como los que se inaugurarán en éste vienen de la era Bachelet.
 
Nuevo modelo
 
 
A poco de iniciar su gestión, el titular de Salud anunció el regreso de las concesiones para sumar hospitales a la red y así ir reduciendo más rápidamente el déficit de camas existente. En este modelo, al igual como en las carreteras, la empresa privada que se adjudica la licitación financia la obra y luego recibe pagos del Estado por el uso y mantenimiento de la infraestructura, habitualmente durante 15 años.
 
Pero esta vez es diferente. Según precisó el ministro, estas concesiones “de tercera generación” se harán bajo un nuevo modelo que facilita su uso: sólo se licitará la construcción y la mantención de la infraestructura, así como la provisión, reposición y mantenimiento del equipamiento médico.
 
Esto implica que a diferencia de las concesiones de recintos como los de Maipú y La Florida (los pioneros, operativos desde 2014) y de Antofagasta (el único en funcionamiento del grupo de “segunda generación”, que incluía también a Félix Bulnes y Salvador-Geriátrico), no se incluirá ningún tipo de servicios anexos como alimentación, aseo o logística. Menos otras actividades que existen en la experiencia internacional de hospitales concesionados, pero no en Chile: imagenología, laboratorio y farmacia, o incluso a la gestión clínica.
 
Carolina Velasco, experta en salud del Centro de Estudios Públicos (CEP), califica como “una decisión pragmática el haber hecho esos cambios, ya que le da viabilidad a lo que se está haciendo. Tenemos un déficit grande de camas y esta es una forma rápida de ir solucionándolo, evitando problemas que generaban una oposición importante”.
 
Al asistir a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados el 20 de marzo pasado, el ministro Santelices detalló que hay 36 hospitales de la era Bachelet actualmente adjudicados o en construcción, que cuentan con financiamiento sectorial (el Estado hace la inversión) y cuyas obras deben concluir entre este año y 2022. Como el flujo de recursos para materializar las obras está comprometido, el presupuesto en caja para inversiones adicionales en la red hospitalaria es escaso: las autoridades han hablado de un 84% del presupuesto ya comprometido.
 
Por eso, en dicha ocasión la Santelices les mostró a los diputados un conjunto de 12 recintos adicionales que se construirán vía concesiones, cuyas obras se proyecta que concluyan entre 2023 y 2026. Si bien sólo suman 824 camas adicionales, implican reponer infraestructura y mejorar su estándar. Los dos primeros de la lista, que podrían licitarse incluso este año, son el Instituto Nacional del Cáncer y el hospital de la Zona Norte de la Región Metropolitana. 
 
Desde la Subsecretaría de Redes Asistenciales, la entidad responsable de las inversiones en el Ministerio de Salud, declinaron colaborar con este artículo.
 
 
Última actualización el Miércoles, 18 de Abril de 2018 10:56
 

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